Innovación vs. competitividad
14 Noviembre 2004 | 1 comentario
Desde hace unos días me paro más de lo habitual en las noticias relacionadas con la competitividad en nuestro país, y más concretamente con la eterna lucha de los puestos de clasificación con respecto a otros países. En un país como España, en el que estamos pasando al sector terciario a pasos de gigante, y más concretamente a trabajos relacionados con el conocimiento (I+D+i, consultoría, etc.) la incorporación, necesidad y habilidad de las nuevas tecnologías se hace absolutamente imprescindible. Está claro que la competitividad se basa en otros factores como la inflación, el marco laboral con sus costes sociales y empresariables, etc. Según el Banco Central Europeo, las claves para alcanzar una gran competitividad son: aumentar el stock de capital, la innovación, la formación del trabajo y flexibilizar las relaciones laborales. La innovación lo es todo, es el motor de un país y de una empresa, es el combustible que hace que el motor de la competitividad no se pare y pueda coger más velocidad con respecto a otros países (España ocupa el puesto 18 de los 21 países más industrializados del mundo). Llegados a este punto, ayudas para la compra de equipos, mayor proliferación de la banda ancha (y a precios de verdad asequibles) y en definitiva generar y crear una cultura de que todo es posible con las herramientas adecuadas será la semilla para que dentro de unos años la generación ahora, pueda en el futuro ser los responsables de empresas de biotecnología, y además españolas. Pero no todo es tener un nuevo entorno y herramientas, sino que también debe de haber un “habitat” en el que la ideas fluyan, en el que lo emprendedores/innovadores, que son la verdadera máquina de esta nueva etapa, pueda campar a sus anchas, es decir, llevar a cabo sus ideas sin ningún límite, y así de este modo, puede que algún día España sea el país origen del próximo buscador de Internet o la revolucionaria tecnología de la que todo el mundo querrá disfrutar. Vía Tachnovation, encuentro un interesante artículo relacionado con todo esto, de cómo un país como Canadá, lleva a cabo una serie de acciones para conseguir ser un país innovador. Luego, la competitividad, llegará, aparecerá casi sin hacer nada. Lo que está claro es que las cosas no llegan solas, para recoger competitividad, primero hay que sembrar unas semillas de innovación.

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#1      businesswebsite | 12 Abril 2006 a las 12:16

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