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Lo cerramos en Escrow

En Internet, nadie sabe que eres un perroEsta semana he cerrado un acuerdo con una persona que, obviamente, no conozco personalmente ni he hablado con ella (con voz, claro). El acuerdo era el típico de tu vendes/yo compro, y claro siempre que hay dinero de por medio la cosa puede resultar inquietante.

Cuando le pregunté sobre la forma de llevar a cabo el acuerdo, esta persona me habló de Escrow, una plataforma para realizar transacciones “con confianza”.

El sistema no puede ser más sencillo. Una vez que las dos partes (comprador y vendedor) han cerrado el precio, y ambos tienen una cuenta en Escrow, uno de ellos crea la transacción para que la otra parte participe. El primer paso llega cuando el comprador envia su dinero a Escrow, utilizando todas las opciones posible (tarjeta de crédito, cheque, transferencia -incluso internacional-). Una vez que Escrow recibe el dinero, envía un email al vendedor para decirle que ya puede comenzar su parte de la transacción.

Cuando el vendedor ha “traspasado” su producto a Escrow, éste procederá a enviarle el dinero con la cantidad acordaba con el comprador, menos la comisión que se queda Escrow, que personalmente no me parece nada cara por la seguridad que aporta a la transacción. Finalmente, tras verificar que todo está correcto, Escrow envia el producto al comprador.

En realidad el proceso es muy cómodo y rápido, aunque lo que puede hacerlo más lento son los tiempos que transcurren con la parte económica, por la transferencias, verificaciones, etc. Tanto el comprador, como el vendedor, pueden acceder a un “panel de control” desde el que se puede ver realizar un seguimiento y ver el estado actual de la transacción.

Supongo que servicios como este habrá varios, y la elección de Escrow por recomendación, pero lo más interesante es la posibilidad de poder realizar transacciones con toda seguridad de que la “otra parte” no saldrá corriendo antes de tener tú tu parte.

No hay que olvidar que en Internet nadie sabe que eres un perro.