La vida real, Personal, Reflexiones

Los motivadores y los que no

Llevo trabajando muchos años en equipos de trabajo de diferentes perfiles: dtores. creativos, de arte, programadores, analistas, diseñadores, cuentas… de todo… Pero siempre hay un “actor” que sale a escena independientemente del perfil o puesto que ocupe dentro de ese equipo; yo lo llamo el motivador, aunque otros lo llaman el flafer (nombre clave :)

Se trata de personas que rebosan optimismo, pero son muy realistas, que su primer propósito es crear y tener un equipo coexionado, sin tiranteces y comprometido con el proyecto a pesar de que la situación pueda ser “difícil” (fechas de entrega imposibles, clientes “peculiares”, una dirección sin rumbo, etc.) pero que por encima de todo tratan de generar un buen ambiente de trabajo con el cual las cosas salen mejor y sobre todo “salen”.

He conocido motivadores que eran el programador más junior, otros que era un dtor. creativo, otros un jefe de proyecto o dtor. de cuentas, e incluso un freelance que iba a la oficina unas horas a la semana (pero que se esperaba su llegada como el que más). En realidad nadie está comprometido/obligado a asumir este rol, pero desde luego su aparición, de forma espontánea en la mayoría de los casos, hace que la viavilidad y resultado del proyecto pueda cambiar de la noche al día (lo digo por experiencia).

Por otro lado, están los no-motivadores, que aunque puedan ser personas optimistas y proactivas adoptan una posición en la que su relación con el resto del equipo hace que salten algunas chispas, que sino se detectan y cortan a tiempo, pueden propagarse como la polvora. Estas personas suelen ser impredicibles, no se sabe por donde vienen; cambiando de actitud día sí, y día no, que se convierten en lo que no son… y en las que se nota que no llega a ver una absoluta integración con el resto de equipo.

Hace unos días estuve cenando con parte del equipo de MosEisley y me di cuenta como la conversación giraba sobre esto. Cada uno contaba un caso en el que había estos personajes, y como la situación había derivado hacia un lado u otro… y en todos los casos siempre había una de estas dos figuras.

En esa cena, dos personas concretamente, son absolutamente motivadores: saben crear equipo, adaptarse, entenderlo y al mismo tiempo mantener su posición firme. Pero sobre todo su forma de ser desde un punto de vista de personas hace que su caracter sea así, y que acabe trasladándose a su parte profesional. No lo buscan ni tienen dos maneras de ser, es que son así siempre.

En fin, quizás ahora, cuando vayamos a buscar un nuevo perfil, además de pedir todo lo que tiene que cumplir, añadiremos eso de “y que sea motivador…”.

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