Este artículo fué publicado en el número 97 de BrandLife (27 octubre 2008), medio con el que colaboro de forma habitual.
Visto lo visto, está claro que el tema de las burbujas no es para tomárselo en broma. La punto-com, la innombiliaria y, salvando las distancias, puede que estemos empezando la burbuja de las redes sociales.
Cuando en medios de tirada nacional y que llegan a lectores de todo tipo, sin ser éxclusivamente de temas relacionados con la tecnología, se leen casi todas las semanas noticias relacionadas con Facebook, tuenti o Linkedin, tenemos que pararnos un momento y hacer un par de reflexiones.
La primera, sin duda positiva, ya que todas las herramientas online creadas para crear comunidad, nos ofrecen un acceso a una cantidad de información “personal” y sobre todo actualizada, que hasta ahora no imaginábamos. Cuando desde una única aplicación web podemos saber qué amigo se ha cambiado ha cambiado de trabajo, o podemos ver las fotos de la última boda familar, se convierte en visita obligada todos los días (o incluso varias veces) ya que hemos dado con la forma de poder saber qué ocurre en nuestro círculo social más cercano.
Si además, a esto, le añadimos la posibilidad de compartir estos contactos con otros amigos, podemos probar por nosotros mismos la teoría de los seis grados, con alguna sorpresa incluida. Redes sociales como Facebook ya tienen millones de usuarios registrados, 2,5 millones en nuestro país o tuenti, que se acerca a los 2,4 millones de usuarios, y en estos tiempos que corren no estar dentro de uno de estos, se puede pagar caro. Las conversaciones de empresa o amigos, ya terminan con un “mañana te busco en Facebook y te añado a mi lista”. Desde luego toda una revolución (o movimiento social) que antes de que nos demos cuenta, formará parte de nuestra vida digital, como ya lo es el email.
En mi caso este nuevo curso trae un cambio profesional, ya que desde hace unas semanas me he incorporado a 


