Twitter ya ha dejado de ser la aplicación de los geeks o Early adopters para convertirse en una utilidad que es utilizada por cualquiera. El vídeo es un fragmento del programa The Soup del canal de Tv E! Entertainment.
Twitter ya ha dejado de ser la aplicación de los geeks o Early adopters para convertirse en una utilidad que es utilizada por cualquiera. El vídeo es un fragmento del programa The Soup del canal de Tv E! Entertainment.
Este artículo fué publicado en el número 110 de BrandLife (9 febrero 2009), medio con el que colaboro de forma habitual.
El pasado día de 20 enero finalizó una de las estrategias de “social media” que más ha dado que hablar durante los últimos meses, y que a la vista de todos está, ha tenido unos resultados inmejorables, al menos para su protagonista.
Cuando Barack Obama juró su cargo, muchos analistas y estudiosos del mundo de la comunicación, las RR.PP. y también de los nuevos medios digitales llegaron a la conclusión que, sin duda, la campaña del ya presidente de los EE.UU. había sido una de las más acertadas y sobre todo innovadoras que se habían visto en muchos años, comparándola incluso con la elección de Kennedy y el uso de la TV como medio de comunicación.
Por otro lado ya estábamos acostumbrados a oír las “bondades” de Facebook, el potencial de Twitter y la visibilidad de colgar los vídeos en YouTube, pero quizás todavía costaba imaginar cómo todas estas herramientas podían ser fundamentales para que Obama llegara hasta la Casa Blanca. En realidad lo que ha ocurrido ha sido, en mi opinión, la suma de tres factores que son la clave del éxito. Veamos esos tres factores, y saquemos unas conclusiones.
La CAN es una de las cajas de ahorro más “social” y que más cree en los social media con diferencia. Está presente en twitter, y también gente de su equipo, apoya de manera clara a los emprendedores, entiende el nuevo modelo de comunicación y de hacer campañas. Siempre va un paso (o alguno más) por delante en innovación, tanto de sus productos bancarios como en la relación con sus clientes, y eso lo demuestra en su comunicación, en sus oficinas, y sobre todo en su política de transparencia total. ¿Se puede ser más transparente? Pues quizás, sí, pero este es un gran paso.
Dentro de esta transparencia, acabo de ver el vídeo en el que el responsable de innovación comunica que darán a conocer todos los meses las operaciones que realizan de créditos préstamos, ahora que todo el mundo está poniendo en duda qué está pasando con los bancos, mientras éstos no dejan de anunciar “jugosos” beneficios.
Más allá de si los bancos están dando créditos, no los dan, los dan a unas condiciones imposibles, no los dan, pero luego dice que sí los dan… esta es una de las iniciativas que mejor transmite su valor de “banca cívica” asociado a su marca.
Una marca como la CAN, y dentro de un sector que nunca ha sido muy bien visto, está marcando un punto de inflexión en la relación “marca – cliente”, en la que la comunicación cercana prevalece por encima de las las constantes promociones al “5% de interés”, y con 10 líneas de letra pequeña.
Puede haber opiniones que no piensen así, y es totalmente respetable, claro, a fin de cuentas los bancos -y las empresas- están para ganar dinero, pero como todo en la vida las cosas siempre se pueden hacer de dos formas; y en este caso la CAN ha optado a hacerlo mediante la que involucra al cliente (o no cliente) en crear un mensaje, y sobre todo un tono de comunicación, que viniendo de un banco ya es algo sorprendente.
Ahora que las marcas buscan llegar a toda costa llegar hasta el “corazón” de sus clientes, conseguir ese engagement utilizando todo tipo de métodos, soportes y tecnologías sin duda el primero de todos tiene que pasar por asumir una actitud de sinceridad y transparencia. Quizás, el primer paso es dejar de comportarse como una marca de la que huir suponiendo sus intenciones (compra mi producto, compra mi producto) y comportarse como alguien que busca establecer una relación con sus clientes, y no una mera transacción.
No tengo ninguna relación con la CAN.
HBO está emitiendo la segunda temporada de una nueva serie llamada Big Love (Canal+ emite la primera temporada, en nuestro país). El argumento gira alrededor de la vida de una familia polígama en los suburbios de una ciudad y de las relaciones y situaciones de sus hijos con todas sus mujeres. El concepto de la serie es algo así como “que todos siempre tenemos algo que ocultar”.
Aunque en este caso lo que, de nuevo, me ha llamado la atención es cómo HBO ha vuelto a entender los movimientos social media para apoyar a este serie. Desde el website de la serie, se puede ver como han creado un canal de twitter llamado “la web de los secretos” (665 followers) en donde los usuarios dejan un secreto (“I haven’t told my family where I’m really working” —Nicki, Sandy, Utah; “I had an affair. My husband never found out.” —Turtle, California”) y una aplicación para el iPhone, que solo se puede comprar desde el Apps Store de USA :(
Desde luego que puede ser una tendencia al otro lado del mar, probablemente en el país que más innova y se atreve con estas mezclas, pero no deja de ser llamativo como el uso de herramientas de social media en el ámbito online, van a formar parte de la campaña de lanzamiento y comunicación de contenidos de entretenimiento, e incluso algunos irán un paso más allá ya que podrán hacer de esto nuevos soportes parte de la trama y/o argumento que se desarrolle.
(Hay unos datos realmente interesantes del último estudio de ComScore que muestra como es el consumo simultáneos de medios: vemos la TV mientras navegamos, etc.)
Ya me veo alguna serie, como ocurrió recientemente, en la que para decidir un final u otro tengas que seguir a un usuario en twitter o a otro alternativo, en plan “HombresPacoFinalFeliz” y “HombresPacoFinalChungo”.
Me viene a la cabeza, por ejemplo, el nuevo programa La vuelta al mundo en directo (LVMD) que Antena3 está a punto de lanzar y en el que utilizarán herramientas como twitter, el blog del presentador y de redes sociales.
Habrá que estar atentos, porque esto promete…
A propósito de la última entrada de Javier Godoy, sobre “Sistemas de medición en redes sociales“, en la que detalla el gran abanico de herramientas y utilidades que existen para seguir y medir los resultados y repercusión de las acciones de Social Media, me viene a la cabeza un punto igual de importante, que llamo el contexto de la métrica.
Cuando decimos que un grupo de Facebook tiene 20.000 fans, o que una determinada marca tiene 200 menciones en twitter o un video tiene 50.000 visualizaciones en YouTube, por ejemplo, podemos verlo desde varios puntos de vista. El primero de ellos es el cuantitativo, y siempre podremos decir que no son malos números, teniendo en cuenta que como cifras que son, nuestro pensamiento analítico aparecerá con preguntas del tipo “está bien, ¿pero eso es mucho es poco?”… Si decimos que 10 visitas a un website es muy poco, es porque sabemos que 100.000 es una cifra más razonable. En este punto es importante tener esa escala que nos permita poner esas cifras sobre un plano de realidad, ya que de lo contrario solo serán eso, números.
El segundo es colocar esas cifras en un contexto; ya sea de campaña, de acción, de estratgeia, pero en un contexto. Si decimos que el grupo del vídeo “Amo a Laura” de Facebook ha hecho 100 fans el pasado año, podemos decir que eso no es nada, pero claro si tenemos en cuenta que se trata de una acción que ya forma parte del pasado y que ya ha pasado su montento álgido, estaremos hablando de unas cifras residuales… También hay que pensar que puede ser un grupo que no se haya “promocionado” a través de ningún soporte, y por lo tanto se quiere evaluar más la propagación boca-a-boca.
Es decir que en todos los casos, son números que requieren ser colocados en un contexto y bajo una métrica, ya que de lo contrario serán sometidos a todo tipo de interpretaciones en función de quien los esté enseñando (me recuerda a las noches de elecciones, en las que pase lo que pase, todo el mundo gana).
No cabe duda de que hay algunas referencias, como Javier indica en su entrada, pero también hay que volver a ponerlas en un escenario realista. ¿Podemos comparar el número de seguidores de Obama en twitter con los de un producto de consumo, como una bebida o un ordenador? Entiendo que no, ni porque se parecen ni porque estamos hablando de la misma escala. Y es, en este aspecto, donde se requiere todo el trabajo y labor de investigación de establecer los parámetros y métricas necesarias que bajo un prisma que no está sujeto a una total exactitud (siempre hay que remarcarlo) permitan tener la información de valor para establecer el nivel de éxito de esa acción de Social Media.
Creo que ese es el siguiente paso a dar, y por donde tenemos que ir. Ahora ha llegado el momento de colocar esas cifras en una escala y que sean evaluadas, para lo bueno y para lo malo, con todos sus matices (duracción de la acción, si fué apoyada por otros soportes, que tipo de “engagment” generaba, se trataba de una pieza de interacción con el usuario, o era algo “informativo”, etc.) En esta línea sin duda habrá que recurrir a multitud de fuentes: desde “papers” de casos de estudio que permitan hacer comparaciones y tener referencias, hasta reuniones de trabajo de asoaciaciones como el IAB (u otras que pueden aparecer), aproximaciones en base a acciones similares ya realizadas, etc.
Poner los resultados en su contexto es la evolución natural, y que debe de ocurrir, para que, ante un cliente, podamos dar las respuestas que a todos nos gustaría tener.
Este artículo fué publicado en el número 97 de BrandLife (27 octubre 2008), medio con el que colaboro de forma habitual.
Visto lo visto, está claro que el tema de las burbujas no es para tomárselo en broma. La punto-com, la innombiliaria y, salvando las distancias, puede que estemos empezando la burbuja de las redes sociales.
Cuando en medios de tirada nacional y que llegan a lectores de todo tipo, sin ser éxclusivamente de temas relacionados con la tecnología, se leen casi todas las semanas noticias relacionadas con Facebook, tuenti o Linkedin, tenemos que pararnos un momento y hacer un par de reflexiones.
La primera, sin duda positiva, ya que todas las herramientas online creadas para crear comunidad, nos ofrecen un acceso a una cantidad de información “personal” y sobre todo actualizada, que hasta ahora no imaginábamos. Cuando desde una única aplicación web podemos saber qué amigo se ha cambiado ha cambiado de trabajo, o podemos ver las fotos de la última boda familar, se convierte en visita obligada todos los días (o incluso varias veces) ya que hemos dado con la forma de poder saber qué ocurre en nuestro círculo social más cercano.
Si además, a esto, le añadimos la posibilidad de compartir estos contactos con otros amigos, podemos probar por nosotros mismos la teoría de los seis grados, con alguna sorpresa incluida. Redes sociales como Facebook ya tienen millones de usuarios registrados, 2,5 millones en nuestro país o tuenti, que se acerca a los 2,4 millones de usuarios, y en estos tiempos que corren no estar dentro de uno de estos, se puede pagar caro. Las conversaciones de empresa o amigos, ya terminan con un “mañana te busco en Facebook y te añado a mi lista”. Desde luego toda una revolución (o movimiento social) que antes de que nos demos cuenta, formará parte de nuestra vida digital, como ya lo es el email.
Un interesante vídeo en el que el profesor Jose Luis Orihuela, nos explica en 3 minutos, qué son las redes sociales y su similitud tanto en el mundo real, como en Internet.
Breve, interesante y muy claro.
Vía eCuaderno.
Cuando se definen los objetivos a conseguir en el posicionamiento de una marca, ya se trate de un servicio o producto, a través de Internet, nos podemos encontrar con una estrategia basada en 3 puntos:
Estas tres posibilidades son totalmente válidas y correctas, pero es importante tener en consideración qué se puede obtener de cada una de ellas, y también que dejamos de tener si las llevamos a cabo. No se trata de que sea excluyentes sino que pueden programarse en diferentes fases y en algunos casos pueden hasta convivir juntas, con sus tiempos de vida específicos.
Empezando por la primera “Crear un website”, está claro que es el primer paso. Cuando una marca quiere comenzar sus primeros pasos en Internet debe de comunicar todo su potencial, sus fortalezas, dar a conocer su equipo, sus alianzas y ventajas para sus clientes. Sin duda se trata de “venderse” todo lo posible ya que es en ese primer momento cuando sus posibles clientes querrán y necesitarán obtener de ella toda la información posible y así, de esta forma, comprobar que está dentro de su grupo de marcas “favoritas”. Este momento es uno de los más importantes ya que el cliente detectará cual es el tono y mensaje utilizado por la marca y que junto con otro tipo de factores más como el precio, el diseño o la atención al cliente le harán decirse y tomar una posición de aceptación, rechazo o indiferencia total ante esa marca.
Lo últimos estudios revelan que el 80% de los usuarios de Internet acceden a la Red para buscar información sobre productos que desean comprar, viajes, etc. En este punto es cuando un website bien diseñado, pensado en el usuario, que, al menos, cumpla las normas más básicas de usabilidad, será la puerta de entrada, y en muchos casos el primer acercamiento, de todos los usuarios a esta marca. Además uno de los puntos más fuertes de esta estrategia es su posicionamiento en Internet utilizando técnicas de SEM/SEO, que sin duda son el primer paso, porque cuando un cliente busca una cerrajería de 24h. no escribe en el buscador en nombre de una de estas empresas sino que mediante el uso de palabras clave como “cerrajeria 24 horas madrid” trata de obtener un resultado más útil. Estamos hablando de un desarrollo en el que los contenidos —y no el mensaje— (en cantidad y calidad) asumen toda la importancia.
La segunda estrategia citada es el desarrollo de una campaña interactiva, basada sobre todo en Internet pero puede que también apoyada en acciones de “marketing de guerrilla”, eventos, cross-media, etc. Las campañas en Internet están mostrando al cliente un mensaje concreto y directo, que gira sobre un concepto creativo desarrollado por la agencia creativa, que está al frente de esta campaña.
Las campañas interactivas realizadas para una marca pueden posicionarla como relevante y sobre todo diferenciadora dentro del sector en el que se mueve. La calidad, creatividad y producción conseguida al realizar estas campañas pueden ayudar mucho a la marca sobre cómo está entiendiendo en nuevo modelo de comunicación y sobre todo como quiere enviar su mensaje a su target. Campañas como en el caso de Atrápalo han logrado, por ejemplo, posicionar a la marca (una agencia de viajes online) como el paradigma de que viajar no tiene porque ser caro, y sobre todo comunicarlo mediante de una forma que conecta con su público, llevando a cabo acciones apoyadas en diferentes medios.
El tercer punto es sin duda el último en llegar y del que más se está hablando… Las acciones de tipo social media (blogs, micro-blogging, redes sociales, etc.) tienen por objetivo establecer lazos “sociales” mediante herramientas online de forma que se pueda transmitir y mantener un mensaje a todos aquellos que quiera participar de nuestra red; en definitiva crear una identidad digital. El uso de estas redes sociales permiten conocer incluso el comportamiento del usuario y de esta forma utilizar sistemas de análisis para conocer si se cumplen los objetivos marcados. Aunque en este aspecto a una cuestión que se plantean las marcas que quieren dar el primer paso en los social media, refiriéndose a si el tiempo y esfuerzo que hay que hacer en estas acciones merece la pena sobre todo cuando los internautas salen y entran de los websites en cuestión de segundos.
Existen 13 puntos que ofrecen sólidos argumentos de lo acertado de dar estos pasos, pero sin duda el más importante es el último de todos: “el futuro de Internet es social”.
No hay que olvidar que a igual que en las dos anteriores estrategias anteriores es necesario contar con especialistas y expertos en cada área, en el caso de los “social media” también se hace necesario y con la figura del “Community Manager”. Es difícil imaginar acciones de este tipo sin que exista un “controlador” y sobre todo un dinamizador de las mismas que mantenga activa y viva la red social a través de todas sus herramientas.
Hay que tener en cuenta que gran parte de acciones de tipo “social media” que no han llegado a funcionar han sido por la falta de este “dinamizador” ya que entrar en este campo significa abrir, y sobre todo mantener, una conversación con todos los miembros de esa red. Es fácil imaginar el nivel de apatía de sus miembros cuando son convocados para participar de un mensaje/acción y después del momento “inicial”, todo se desinfla. Aunque también han sido muchas (238 marcas), o al menos lo suficientemente curiosas para despertar y levantar a más de uno de la silla. Y sobre todo es importante decir que cuando se habla de redes sociales, no tienen porque ser las de siempre: Facebook, Linkedin… El caso de Nike+, marca un punto de inflexión a tener en cuenta.
Incluso, teniendo en consideración al actual situación económica, las acciones de social media pueden llegar a generar un reconocimiento de marca similar al de una campaña online para, también obtener, un interesante recordariode marca, incluso poder disputarse el codiciado Top Of Mind.
Es decir, que como hemos visto, hay una estrategia para cada momento y necesidad. Lo importante es llevar y posicionar a la marca donde sus consumidores quieren verla, en un entorno donde puedan “conversar con ella” de forma cómoda. Cuando un cliente crea un vínculo con otro es cuando comienza la marca a crecer, aunque también puede ser un paso equivocado lleva a retrocer el terreno ganado.
Los miles de libros escritos sobre el mundo de las marcas, y sobre todo los relacionados con el posicionamiento de las marcas en Internet, aseguran que “la marca es el mayor activo que una empresa tiene”. Es importante trabajar para cuidarla, y una correcta estretegia siempre ayuda.